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A 25 años del beso de D10S

Por Silvana Broggi

LAS BODAS DE PLATA: A 25 AÑOS DEL BESO DE D10S

Se cumplen 25 años de aquel beso tan polémico entre Maradona y Cannigia, el cual tuvo lugar en la Bombonera un 14 de julio de 1996 y fue bautizado como el “beso del alma”, según dicen por hinchas y el periodismo en general, existen muchas reflexiones para compartir.
Debemos reflexionar que en esos tiempos, no había matrimonio igualitario, ni Ley de identidad de género, ni ESI, ni nada, que respetara a las diversidades sexuales: putos, lesbianas y trans como personas en igualdad de derechos con el resto de la sociedad, sino que terriblemente, se veían ante la sociedad casi que como una comunidad delictiva.

Repercusiones del esténcil “El beso de D10S”

El 28 de junio de este año, se viralizó el stencil que pinte con la bandera del orgullo en la ciudad de La Plata, la imagen se replicó en varios medios y Dalma Maradona lo compartió en sus historias de instagram. Si bien la pintada la hice en enero, a raíz del suicidio de un jugador de rugby homosexual, el impacto y las repercusiones que tuvo en la semana del orgullo abrió el debate en el ámbito del futbol y también en algunos sectores del feminismo.
Interesante observar los comentarios homofóbicos que siguieron la publicación en el diario Olé, del tipo “que le hicieron al Diego” “que falta de respeto al 10” “ahora quieren que seamos todos putos” y una lluvia de reacciones que denotan la incomodidad de esas masculinidades hegemónicas. También estuvieron quienes pudieron argumentar con la memoria histórica lo que significó ese beso y las declaraciones previas de Maradona confrontando con Passarella quien había manifestado que no aceptaría homosexuales en la selección.
Del otro lado, apareció una nota que profundiza un poco más sobre como el Diego rompió estereotipos a la hora de vincularse con otros hombres y hace mención a sus más destacados besos, al mismo tiempo que no lo considera un aliado del movimiento LGTBI, y lo cancela remitiéndose a una discusión con Flor de la V en 2019. Vale decir, que ella misma después del fallecimiento del 10, reconoció que Diego fue la primera persona que la llamó para felicitarla cuando hizo el cambio de identidad. Del mismo modo recordemos la relación de cercanía que tuvo con Cris Miró y como él se expresaba abiertamente defensor de las demandas de su comunidad. (copio los link abajo)

Mis motivaciones para realizar esta obra

El 25 de noviembre del 2020 fue la muerte del Diego, el mundo se sacudió ante tan pronta pérdida. La fecha coincide con la muerte de Fidel Castro y con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Ese día marché con amigues a la casa rosada a despedirlo y ese momento me marcó. La tristeza inmensa de nuestro pueblo contrastada con quienes se animaban a celebrar el fallecimiento del Diego como un machito más, me generó una indignación tremenda. Como feminista que soy, senti el deseo profundo de pintar la imagen del beso y la acompañe con este texto:

El beso de D10S : Pedagogía de la empatía
En 1995 Daniel Passarella, por ese entonces técnico de la Selección anunció: “No aceptaría un homosexual en mi equipo”. Para un ámbito tan cerrado como el fútbol, ser homosexual tenía serias implicancias. Era ser puto, culoroto, tragaleche, sidoso…
Cuando en 1995 se dispararon los rumores alrededor de la Selección, la reacción en la esfera pública fue contraria a la opinión del DT. Fue Diego Maradona quien salió al cruce: “Dicen que tenemos libertad, pero si ven a dos tipos besándose en el colectivo seguro los hacen bajar. Es simple, desde ahora cada gol que Cani (Claudio Caniggia) meta después de un pase mío, le parto la boca”. El 14 de julio de 1996 Diego pudo concretar la promesa, en un Boca 4 River 1.
Y ahora, me parece que hay algo de la incomodidad en esta imagen del Beso que persiste, por un lado desde la cultura del aguante con la que se representan los más “machos”, y en el otro extremo, de una parte (minoritaria) del feminismo que cancela a Maradona por identificarlo con esa identidad.
Para los machos, este beso incomoda porque se rigen demostrando su virilidad a toda costa, y para algunas feministas, porque no pueden reconocer el personaje transgresor que pudo ser el Diego en los códigos machistas y homofóbicos del fútbol. Con sus contradicciones, él era un tipo real, se ganó el corazón de millones en el mundo por el modo en que jugaba en la cancha y en la vida, sin titubeos para pronunciarse frente a la injusticia y defendiendo siempre las causas de los pueblos.
El imaginario del Diego seguirá en disputa, es propicio revisar lo que significó esta acción del beso con Caniggia, que causó tanto escándalo hace ya casi 25 años. Hoy tenemos avances significativos en nuestro país en este debate, y con varias conquistas en nuestras manos en relación a la igualdad de género y los derechos humanos, pero todavía cuesta mucho derribar las prácticas y el ideario machista ligado a las violencias en el fútbol. Por eso pienso que esta imagen, posible de ser pintada en varios lugares cumple un rol pedagógico de empatía, ternura, y pasión, en el sentido más amoroso, más habitable para todes, el que queremos seguir construyendo. La Plata, 20/01/2021

Mis reflexiones hasta hoy

Sin dudas puedo decir que la reacción me sorprendió y con alegría puedo afirmar que era lo que deseaba, mover el avispero con una imagen simbólica que nos habilite a hablar y visibilizar las desigualdades y violencias que siguen presentes.
Volviendo un poco a la historia esta bueno ver que la primer marcha del orgullo gay-lésbico-trans en la Argentina fue el 2 de Julio de 1992, y tal como expresa Gustavo Pecoraro, uno de sus protagonistas, el primer desafío y la primer conquista fue la visibilidad:
“Era un momento donde la visibilidad pública era peligrosa por cuestiones laborales o de ‘salidas de armario’ forzosas, que en 1992, con leyes que criminalizaban nuestro colectivo, y te exponían a tener también problemas en tu familia o en tu edificio”.
En un archivo del Ministerio de Cultura de Nación se recuerda que a la marcha fueron alrededor de 300 personas, y que quienes estuvieron ahí cuentan que muchos de los y las participantes llevaban máscaras de cartón para evitar ser reconocidos.
Si el asunto empezaba por conquistar la digna visibilidad, cómo no enmarcar el beso de D10S, en aquel contexto, que comenzaba agitarse y en ese zarandeo iba generando reacciones de distinta índole. La actitud transgresora y provocadora, característica del Diego no tardó en hacer estallar los comentarios. No faltaron los periodistas que se atropellaron para cuestionar la virilidad de Diego y el Cani, porque si era un escándalo hablar de homosexualidad en la sociedad, el alboroto en el futbol fue mil veces más polémico.
El fútbol, ese deporte que tiene la capacidad de hacer feliz al pueblo de una manera única, ha sido durante muchísimos años territorio conquistado por el machismo más recalcitrante. Lo describen muy bien los cánticos identitarios de los equipos, la fijación con “romperle el orto” al rival, como un acto de victoria y disciplinamiento de hacerlo ver como lo más bajo. Ese sentido simbólico en las expresiones culturales de los equipos, se ha sostenido como un folklore siempre justificable. Pero en estos tiempos, en el ahora, hay sentidos que se han construido y que cada vez adquieren más fuerza, y es que la elección sexual y de identidad de género es, no sólo un derecho, sino también una manifestación de la libertad propia y colectiva con la que dignamente nos posicionamos en la vida.

Salir de la invisibilización

Por otra parte, me resultó fuerte que en ninguna de las notas periodísticas que se publicaron se hiciera mención a mi autoría, estando la firma impresa en el mural. Todas las notas dicen “artista desconocido”. Claro, porque en el ámbito artístico de las artes plásticas, las mujeres hemos estado siempre invisibilizadas o con un valor menor, no entrábamos en el mundo de los grandes maestros. A eso hay que sumarle que es arte de calle, un espacio que para nosotras está destinado a representar un peligro, parece que los periodistas no creyeron apropiado hacer mención a este aspecto, que también guarda una acción disruptiva.
El mural fue intervenido el 24 de marzo ( día de la Memoria por la Verdad y la Justicia) , con un escrito que decía PUTO, con una cruz celta vinculada a la ultraderecha nacionalista, luego con el devenir de los días fueron y le escribieron “¿y qué?”, días después apareció arriba otra pintada que le daba un nuevo vuelco al mensaje un “todo puto, viva el amor”. Estos diálogos en la pared tienen mucha significancia, en la posibilidad de la movilidad del sentido en el arte popular.
Por último, quiero aprovechar para expresar mi deseo de pintarlo en la bombonera donde fue el beso de D10S, como huella imborrable que dejó el Diego en sus gestos de amor por el fútbol y por la gente, por seguir replicando el stencil como forma de enfrentar el odio y celebrar la diversidad.

 

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